Misión y Visión

Misión

Mision de la ESEO

La Escuela Superior de Enfermería y Obstetricia es una Institución formadora de profesionales de Licenciatura y Posgrado con preparación científica, tecnológica e investigativa, capaces de promover el desarrollo del autocuidado en la población, con sentido social, humanista, respeto por la vida, la salud y la dignidad de las personas..

Visión

Vision de la ESEO

Visión 2021. Ser una institución líder en educación e investigación, innovadora, flexible y sustentable con reconocimiento nacional e internacional, mediante una oferta diversificada a través de sus programas de licenciatura, posgrado y educación continua, con capital humano que cumpla con normas de calidad definidas, distinguiéndose por su enfoque de género, solidaridad, honestidad, responsabilidad, tolerancia, compromiso con la salud de la población y el desarrollo de la profesión, por medio de la vinculación permanente con los diferentes sectores productivos y de servicio de salud

politicas

Política de Calidad

Nuestro compromiso es asegurar servicios educativos de calidad, mediante la oferta de programas académicos pertinentes, que logren la satisfacción de las y los alumnos, en su formación integral como profesionistas competentes, para contribuir al desarrollo científico, tecnológico, cultural y socioeconómico del país; sustentado en el cumplimiento de los requisitos normativos aplicables y en el mantenimiento de la mejora continua del SGC.

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Gestión de calidad

Nuestro compromiso es asegurar servicios educativos de calidad, mediante la oferta de programas académicos pertinentes, que logren la satisfacción de las y los alumnos, en su formación integral como profesionistas competentes, para contribuir al desarrollo científico, tecnológico, cultural y socioeconómico del país; sustentado en el cumplimiento de los requisitos normativos aplicables y en el mantenimiento de la mejora continua del SGC.

historia

Historia

Carrera de Enfermería y Obstetricia (antecedentes)

En la ciudad de San Luis Potosí se celebró, del 21 al 26 de noviembre de 1938, el Segundo Congreso de Higiene Rural, en este congreso, el antropólogo Miguel Othón de Mendizábal, catedrático de la escuela Nacional de Ciencias Biológicas y delegado por el IPN, presentó un trabajo de investigación sobre “La Distribución Geográfica de los Médicos Titulados en la República” donde señalaba la escasez de servicios médicos asistenciales para la población rural. En ese mismo congreso, la enfermera partera Carmen Leija Paz de Ibarra del Departamento de Salubridad Pública presentó un trabajo sobre la “Avitaminosis en México”, donde analizaba la magnitud del problema de la alimentación nacional. Los dos investigadores advirtieron sobre la necesidad de formar un nuevo tipo de profesionistas que estuvieran comprometidos con la función social que estaban obligados a desempeñar, enfatizaron además la importancia de aumentar el número de enfermeras dedicadas a la educación higiénica en zonas rurales, así como la creación de brigadas móviles integradas por médicos y enfermeras. Casi todas las propuestas, incluidas las relacionadas con la formación de médicos y enfermeras rurales, se aprobaron durante la sesión del 25 de noviembre de 1938. A raíz de esta propuesta el Departamento de Medicina Rural de la ENCB elaboró, entre otros, los programas nacionales de hospitales rurales, de escuelas de medicina rural y de preparación de cirujanos dentistas, enfermeras rurales y farmacéuticos.

Creación de la carrera de enfermera partera rural

En la Escuela Nacional de Ciencias Bilógicas se iniciaron, en 1940, las inscripciones para esta carrera. Si las aspirantes tenían primaria, durante un año hacían un curso propedéutico en la Escuela Vocacional 4 del IPN, si ya contaba con estudios de secundaria, podría inscribirse directamente en el segundo año de la carrera; además podrían hacerlo en las materias básicas del área de Médico Biológicas en los siguientes dos años, que de hecho conformaban estructuralmente la carrera de enfermería. Se abordaban los aspectos generales de las ciencias médicas y sociales, abundando en el conocimiento de los problemas rurales indígenas de México, así como de las acciones de enfermería rural. Después de cursar los estudios de enfermería, la carrera de obstetricia tenía dos años más lapso en el que las alumnas profundizaban en los aspectos de lo relacionado con la conducción normal del embarazo y parto, además del manejo de los programas de salud materno infantil. En el archivo de la Escuela de Enfermería y Obstetricia (ESEO) Se localizaron cinco expedientes de la primera generación inscritas en 1940, 11 de la segunda que se inscribieron en 1942 y cinco alumnas inscritas en 1943. Por falta de personal docente, las tres primeras generaciones terminaron juntas la carrera en 1946. En esos primeros años, las alumnas no contaban con aulas específicas para recibir clases; utilizando los salones desocupados de los biólogos o de los químicos; sus maestros eran los profesores que impartían cátedra a los estudiantes de medicina en la ENCB. La única profesora de Enfermería era la enfermera y patera Carmen Leija Paz de Ibarra, quien tuvo nombramiento de jefa de d la Mesa de Enfermería.

Carrera de Enfermería y Obstetricia en la Escuela Superior de Medicina Rural

En 1945 la carrera de Médico Rural se separó de la ENCB para transformarse en Escuela Superior de medicina Rural; como parte de ella se integraron las carreras de enfermera y enfermera partera y partera rural. A partir de ese año estableció la enseñanza secundaria como requisito de admisión, con una duración de dos años para la carrera de enfermera y cuatro para la de enfermera partera. La organización de la carrera permitía que las estudiantes desde el segundo año pudieran comenzar a trabajar en instituciones hospitalarias. En 1950 se establecieron tres años para la carrera de Enfermería y dos más para la de enfermera partera. No existía en este periodo un plan de estudios organizado las llamadas “hojas de materias” se modificaban según los criterios de los profesores. Desde la fundación de la carrera, las egresadas de Enfermería y de Obstetricia estaban obligadas a presentar servicio social. Como este no estaba reglamentado para Enfermería, se realizaba conjuntamente con los pasantes de Medicina Rural. La carrera de Enfermería y Obstetricia no estaba debidamente legalizada ante la Secretaría de Educación Pública., por ello, el doctor Juan Manuel Ortiz de Zárate , funcionario del IPN, tramito las ultimas diligencias para legalizar los estudios de Enfermería y Obstetricia de acuerdo con la Ley de Profesiones creada en 1946. Así fue como María del amor Cruz Bracho se convirtió la primera egresada con tituló profesional de enfermera y partera, en 1948. Cabe señalar que de las tres primeras generaciones únicamente se titularon cinco alumnas.

Creación de la Escuela de Enfermería y Obstetricia

En 1959, el director de la Escuela Superior de Medicina Rural doctor Filiberto Mares Flores , invito a la profesora enfermera y partera Sara Alicia Ponce de León egresada de la carrera de Enfermería y Obstetricia del IPN. Que colaboro, primero como docente y después como jefa de la Carrera de Enfermería. Bajo la dirección de la Profesora Ponce de León se inició la elaboración del primer plan de estudios estructurado por trimestres y por áreas de enseñanza de enfermería, apoyada con disciplinas médico bilógicas sociales y humanísticas, y se preparó al personal de enfermería para llevarlo a la práctica. Una vez estructurado, la enfermera partera Ponce de León presentó al director de la ESM la propuesta para la creación de la Escuela de Enfermería y Obstetricia; en esta propuesta las carreras de enfermera y de enfermera partera que cobijaba el IPN en la Escuela de Medicina Rural, quedaría fusionada en una sola escuela. El Consejo Técnico Consultivo General presidido por el director del IPN ingeniero Eugenio Méndez Docurro, en su sesión ordinaria del 2 de febrero de 1962, aprobó por unanimidad el plan y programas de estudio y la creación de la Escuela de Enfermería y Obstetricia dentro del sistemas de escuelas profesionales del IPN; se nombró en 1962 a la enfermera y partera Sara Alicia Ponce de León como primera directora del mismo plantel. La Escuela de Enfermería y Obstetricia inicio sus labores en las instalaciones en la que había estado la Escuela de Economía (prolongación de Carpio y Avenida de los Maestros). En 1965, la EEO se cambió al edificio que había sido de la ESIA, mismo que fue remodelado después de los daños que recibió durante el terremoto de 1957 (prolongación de Carpio y Plan de Ayala, colonia Santo Tomás) y que en la actualidad continúa siendo sede de la Escuela Superior de Enfermería y Obstetricia. Durante los 15 años que duró la gestión de la profesora Sara Alicia Ponce de León, la Escuela de Enfermería y Obstetricia se consolidó. En la gestión de la enfermera partera Evangelina Alvarado Cardona (1977-1980), el plan de estudios se estructuró por áreas de conocimiento cuya filosofía se resume en siguiente. “tomando en cuenta que la profesión de enfermería está íntimamente relacionada con los aspectos socioeconómicos del país, es necesario que este profesional interprete la realidad en toda su magnitud, previa para crear un modelo de atención que lo contemple”, este modelo educativo se continuó bajo la gestión de la enfermera y partera Catalina Rodríguez Jiménez (1980-1986) con las modificaciones pertinentes.

Licenciatura en Enfermería

Los cambios y la existencia del México moderno requerían de la profesionalización de la enfermera, en ese sentido la Escuela de Enfermería y Obstetricia se propuso preparar profesionales de enfermería con nivel de licenciatura, impregnados de la filosofía institucional, para “contribuir a la transformación de la sociedad en el área de su competencia con sentido democrático y de progreso social”. En este nuevo programa de estudios se utilizó a manera de estrategia la atención primaria y se elaboró con criterio epidemiológico orientado a solucionar los problemas de salud prevalecientes. Se usaron como eje curricular los tres niveles de atención a la salud y se integró el servicio social al plan de estudios con carácter formativo y la didáctica critica como método de enseñanza. En sesión ordinaria, celebrada el 27 de julio de 1987 el H. Consejo General Consultivo (HCGC) del IPN aprobó elevar el nivel académico de la escuela a enseñanza superior. También en sesión ordinaria, celebrada el 1º de agosto de 1987, el HCGC aprobó el plan de estudios de nivel licenciatura de la escuela, con duración de ochos semestres teóricos y un año de servicio social. Además se continuó con el nivel técnico. Todo lo anterior se llevó a cabo bajo la gestión de la licenciada María Eugenia Pliego Padilla (1987-1993). Sin embargo, se debe mencionar que la culminación de la licenciatura en Enfermería tuvo un periodo de gestión, en el que la escuela realizó modificaciones trascendentales como académicas como administrativas. En la gestión de la enfermera partera Evangelina Alvarado Cardona (1977-1980), siguiente. “tomando en cuenta que la profesión de enfermería está íntimamente relacionada con los aspectos socioeconómicos del país, es necesario que este profesional interprete la realidad en toda su magnitud, previa para crear un modelo de atención que lo contemple”, este modelo educativo se continuó bajo la gestión de la enfermera y partera Catalina Rodríguez Jiménez (1980-1986) con las modificaciones pertinentes.

Postgrado

La gestión de la licenciada María Luisa Ward Velazco (1997-2003) se caracteriza por dos programas fundamentales: • La revisión y programas de estudio de la licenciatura vigente, a fin de implantar el Modelo de Enseñanza basado en competencias (Gaceta Politécnica, febrero 1998). • La promoción de maestrías, con el fin de contar con personal docente de excelencia académica. Entre 1997 y 1998, tres enfermeras profesora de la ESEO iniciaron el postgrado en la maestría en ciencias de Enfermería en la Facultad de Enfermería de la Universidad Autónoma de Querétaro. La enfermera Ana María Cristina Reyes Reyes se convirtió, el 18 de febrero del 2000, en la primera profesora egresada de la ESEO con grado de maestría en ciencias de Enfermería. La escuela, en su afán por ofrecer superación académica y desarrollo profesional, estableció un convenio de colaboración en maestría de intercambio académico con la Facultad de Enfermería de la Universidad Autónoma de Nuevo León, con el propósito de impartir en la ESEO la maestría en ciencias de Enfermería en la modalidad semipresencial. El 9 de febrero del año 2000 se iniciaron formalmente las actividades con una ceremonia de inauguración presidida por el doctor Reyes Tamez Guerra rector de la Universidad de Nuevo León y el Ingeniero Diódoro Guerra Rodríguez, director del Instituto Politécnico Nacional. Se inscribieron en el curso 18 enfermeras, 15 de las cuales pertenecían al cuerpo docente de la escuela y que, conjuntamente con 15 profesores distintas disciplinas, desarrollan la maestría en Humanidades en la misma escuela, lo que permitió que 60% del total del cuerpo docente accediera a tal grado académico. La Federación Mexicana de Facultades y Escuelas de Enfermería y Obstetricia el 8 de mayo de 2001, porque su programa de licenciatura en Enfermería cumple con los estándares de calidad SNAE-98.

Cursos complementarios para obtener la Licenciatura en Enfermería

En 1979 se realizó el programa de estudios complementarios para los egresados de nivel técnico que quisieran acceder a la licenciatura en Enfermería con duración de tres semestres. Este programa se renovó en tres ocasiones: la primera en 1989 y tuvo una vigencia de cuatro años, la segunda en 1998 a la fecha. En estos Cursos se inscribieron profesoras de la escuela del sector salud.

escudo

Escudo

El escudo de la Escuela Superior de Enfermería y Obstetricia está compuesto por un libro abierto, símbolo del conocimiento humano, alumbrado por el fuego incandescente de la lámpara tradición de enfermería; copia fiel de la original que se encuentra en la escuela y que ha sido fuente de donde todas las egresadas han tomado la llama viva que ilumina, custodia y refrenda su compromiso de enfermeras politécnicas.

Enmarcado por un listón continuo, ondeando, toma la forma elíptica que ostenta con orgullo las siglas de nuestra alma mater, el Instituto Politécnico Nacional y el nombre de la escuela.

Sus colores van de la intensidad del color guinda, que simboliza nuestro acendrado fervor politécnico a los tonos rosa que representa el cálido respeto de la atención y trato humano que nos hemos comprometido a otorgar